Oso, Marian Engel

¡Hola a todos!

Hace un par de meses, por recomendación de Querida Juliet (blog de libros, cine, vida que no os deberíais perder), llegó a mis manos Oso. Oso es un clásico contemporáneo de la literatura canadiense, publicado por primera vez en 1976 y que vio la luz en España el pasado abril a través de la editorial Impedimenta. Una de esas novelas de lectura silenciosa; de las que nunca quieres que se acabe porque, de antemano percibes, acabarás llorando. Lágrimas que siguen su camino. Limpian, aclaran, como la lluvia de María Fernanda Heredia (La lluvia sabe por qué).

Oso cuenta la historia de una joven llamada Lou que trabaja como bibliotecaria, catalogando libros en el sótano de un instituto de investigaciones bibliográficas. Aburrida de la monotonía de su trabajo, Lou emprende rumbo a la lejana isla de Cary, situada al norte de Canadá, para investigar la biblioteca de una casona victoriana que ha recibido por herencia el instituto. Mientras trata de reconstruir la historia de la casa, la soledad y la falta de contacto humano hacen que Lou comience a relacionarse con Oso, el único habitante de la isla. A partir de entonces, surgirá una relación entre ellos. Una relación tan provocadora, tan afectiva, que le llevará a un viaje inesperado a través de ella misma.

“Una novela obscena y extraña. Uno de los títulos más hermosos y significativos de la literatura canadiense.” (Robertson Davies)

Obscena o no, es una de las historias de amor más sensibles y más bonitas que he leído hasta el momento. Algunas de las citas que he seleccionado en esta novela son las siguientes:

MIS 10 CITAS DE OSO

  1. “¿Dónde he estado?, se preguntó. ¿En una vida que ahora podría considerarse una ausencia de vida?”

  2. “No todo el mundo, pensó, está hecho para convivir con el silencio.”

  3. “Achicaría el agua después. Ahora quería escuchar el mundo fluvial que se sacudía la lluvia de las alas.”

  4. “Libro, libro. Cuando te pasen estas cosas, coge siempre un libro.”

  5. “Una incipiente dicha estival envolvía el mundo. Los martines pescadores salpicaban, los peces brincaban, los nenúfares se abrían en la orilla. Keats, pensó. Entonces, ¿eran los poetas románticos los únicos capaces de ver?”

  6. “Ahora sabía que lo amaba. Un amor tan extravangante que el resto del mundo se había convertido en un estrecho nudo sin sentido (…). Ahora sabía que lo amaba, lo amaba con una pasión limpia que nunca había sentido antes.”

  7. “Una vez alargó el brazo para coger una [estrella], tan cerca la veía. Pero el resplandor se apagó en su mano, se apagó en la Vía Láctea.”

  8. “Pero algo se había perdido entre ellos: la comunión intensa, vibrante, que los había unido durante el verano. Cuando miró por la ventana, los abedules ya amarilleaban, raleaban las hojas.”

  9. “Sentía un dolor, pero era un dolor dulce y agradable que no pertenecía al sufrimiento mental, sino a la tierra.”

  10. “Era una noche brillante, resplandecían las estrellas y, allá arriba, la Osa Mayor y sus treinta y siete mil vírgenes le hacían compañía.”

¡Espero que os haya gustado!

¡Hasta pronto!

Ángeles

 

 

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