Al cabo, Amalia Bautista

Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.

Al cabo, Amalia Bautista

La mirada de los Mahuad, Berta Vias Mahou

Allí entonces los sueños eran mucho más intensos. Allí podía uno creer a pies juntillas que era capaz de levantar el vuelo, de hacerlo planeando con los brazos en cruz, bien extendidos, y a ras de tierra ,como un cormorán cuando roza con las alas el agua del mar, aunque tal vez en uno de aquellos sueños más de uno se diera de narices contra un roble o una encina o se estrellara contra una tapia hecha con pedruscos de granito, y desde entonces se acostumbró a no soñar o a hacerlo con los pies bien plantados en la tierra, preguntándose con el transcurso de los años si es que los sueños no se cumplen porque alguien nos los ha robado o porque simplemente hace mucho que perdimos la capacidad no sólo de hacer que se cumplan, sino incluso de soñar.

La mirada de los Mahuad, Berta Vias Mahou

Libros de amor, JRJ

No es el amor de una mujer, en tres tiempos distintos; son tres tiempos del amor, a través de varias mujeres. Por eso hay ojos azules, ojos negros, ojos de oro… Porque los ojos del amor no son de un color preciso y, además, ¿cuántas veces no hemos fundido en el momento del amor el ensueño con la realidad y luego el recuerdo ha tenido el color del ensueño? Tampoco tiene el amor una edad fija; es adolescente y maduro y otoñal… Ha ido teniendo los años de mi corazón.  Y la memoria del corazón no envejece, es siempre actual, engaña a los sentidos y vive por su cuenta. Amor ¿Cuándo es temprano, cuándo es tarde para ti? Nunca, nunca.

Juan Ramón Jiménez, Libros de amor

El tiempo que nos une, Alejandro Palomas

Es un vacío, un tropezón de aire que se te atraganta en los pulmones cada vez que respiras. Como un pellizco, a veces suave, a veces agudo y a traición. No es ni un antes ni un después. Es lo que no habrá de llegar. Sueños no articulados por falta de tiempo, no de imaginación. Es ser testigo de cargo. Es un crujido en el alma, eso es exactamente: el momento en que sabemos que tenemos alma porque la hemos oído crujir.

Alejandro Palomas, El tiempo que nos une

Aqueología espiritual, Emilio Gavilanes

Solo se conserva de él un fragmento de un poema. Se sabe que vivió en China hace poco más de dos mil años. Nada más. Ni siquiera el nombre. Su único texto conservado habla de un pájaro que atraviesa el cielo una tarde lluviosa. Su paso deja en el aire el molde de su vuelo. Y ese molde cae también, oculto por las gotas de la lluvia.

Emilio Gavilanes, Historia secreta del mundo