El bosque de las razas, Bobin

En el bosque de las razas tú eras el árbol

brotado por milagro de la tierra.

Casi en el cielo cimbreaba tu copa, la más alta,

como un juego de niños.

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Celia y los Reyes Magos, Elena Fortún

Me quedé asustada, y oí como si un gato estuviera arañando las maderas del balcón. ¡Los Reyes Magos!
Entraba la luna por las rendijas, y entraba el frío también.
De buena gana me hubiera levantado a ver lo que ocurría, pero ¡me daba un miedo!… Me tapé la cabeza y empezé a rezar:
Jesusito de mi vida Tú eres niño como yo…
De repente, ¡pum!, ¡pum!, ¡pum!, un ruido terrible de cosas que caen sobre el balcón…, y me encuentro en camisa delante de un señor negro con corona, que está sentado en la barandilla.

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Un recuerdo navideño, Truman Capote

Y cuando eso ocurre, yo lo sé. El mensaje que lo cuenta no hace más que confirmar una noticia que cierta vena secreta ya había recibido, amputándome una insustituible parte de mí mismo, dejándola suelta como una cometa cuyo cordel se ha roto. Por eso, cuando cruzo el césped del colegio en esta mañana de diciembre, no dejo de escrutar el cielo. Como si esperase ver, a manera de un par de corazones, dos cometas perdidas que suben corriendo hacia el cielo.

Un recuerdo navideño, Truman Capote

MUYERINA (versión en lengua leonesa)

Vieyos sucos na tua frente, falan d’un tiempu que nun tornará, enchenu de trabayos y allegrías, priocupaciones y tristuras, d’un tiempu llonxanu cuandu yeras nueva y enchena d’asperanza na vida…

Gueyos prietos y sabios falan de la serenidá d’una vida plena que sólu aspera’l reposu.

Prietos gueyos, prietu trax, prietu’l futuru que gueyas… Peru non, tovía hay brillu y asperanza nos tous gueyos, tovía hay mueita allegría nesa mirada, tovía…

Tovía hai un camín pur percorrere… Tovía hay vida y futuru…

Pretérito imperfecto, Alicia Valmaseda Merino

Si…, Rudyard Kipling

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor
la han perdido y te culpan a ti.
Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero también aceptas que tengan dudas.
Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no incurres en el odio.
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.
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Al cabo, Amalia Bautista

Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.

Al cabo, Amalia Bautista